jueves, 10 de abril de 2008

tengo un secreto...




Tengo un secreto que es un grito porque es tan obvio que no lo oculto sino que se oculta sólo por el prejuicio



Tengo un prejuicio insano que no me atrevo y que se vuelve amago de intolerancia aunque lo dejo en lo más profundo de mi garganta para no herir a los que amo y no me aman


Tengo un amor dolido que es casi herida y cicatriz y marca de cuanto encanta y que me aleja a fuerza de despedidas de sus hermosas fauces y de sus garras


Tengo las ganas locas amarradas y las manos atadas y la boca tapada y la piel desgastada y la mente bloqueada y la tortura a flor de ojos a flor de lengua a flor de oídos a flor de cama


Y dejo allí el prejuicio, la intolerancia cada vez que entre sábanas arrancas todas mis taras, borras todas mis cicatrices, desatas todas mis ansias, torturas, trituras, y restauras mis locas ganas.

sábado, 5 de abril de 2008

the best of times, the worst of times




It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was the season of Light, it was the season of Darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair, we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to heaven, we were all going direct the other way - in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only.
Charles Dickens, A Tale of Two CitiesEnglish novelist (1812 - 1870)


The best of times, when I dance with you


the worst of times, no dance at all







Danza la danza del estremecimiento para vivir el mejor de los tiempos desde las vísceras que se retuercen y que acalambran mi panza y encogen mis rodillas y luego las sueltan haciendo de mi espalda un arco y de mis caderas unas flechas a punto de salir disparadas.






The best of times, when we get laid
the worst of times, game over


Danza la danza del descanso para dejar secar el lienzo de mis pechos que hábilmente pintaste con los más inimaginables pinceles y volver a moldear la arcilla de mis glúteos a tu antojo.

The best of times, the shine in your eyes
the worst of times, the shine in your eyes



Danza la danza de las miradas que evaden y buscan y encuentran y desencuentran los ojos ciegos envueltos con un velo de para después que nunca caerá.






viernes, 4 de abril de 2008

Oda a mis huesos


Oda a mis huesos, esos, esos

Estructura, ura dura, pura
es, eres, soy, hueso, eso, eso
Pero también esqueleto, que tiento,
toco, roto, palpo, golpeo, martilleo
Pero que ignoro:
Cuando camino,
Cuando descanso,
Cuando salto, danzo, gozo, nado
te ignoro

Cuando llueve, cuando hace calor,
cuando hace seco, cuando hace mojado
te ignoro.
Pero estás aquí, omnipresente
tanto en mi adentro como en mi afuera
Porque mía, estructura pura, dura, ura
eres, cuando te palpo, cuando te siento, cuando te toco, poco a poco
cuando te ignoro.

Mabe
3 de abril 2008

domingo, 23 de marzo de 2008

disquisiciones en sábado de gloria


¿cómo escribir este post sin ser irreverente? lo fui postergando, pero es ineludible, tengo que exorcizar este demonio. La fecha es propicia. Cuando nos preparaba para la primera comunión, la Sra. Pérez usó un "brilante recurso pedagógico", dibujen en una libretita tantas flores como obras buenas hayan realizado en el día y piedritas como obras malas. Fui. Totalmente fui. Descubrí la culpa. Esa a la que Calamaro se refiere como un "invento muy poco generoso". La dichosa libreta se llenó de piedritas, cada día de dios, al pasar revista a mis actos de niña mala, había una piedrita que indefectiblemente aparecía en el cuaderno. Cuando la señora Pérez fue a revisar su inocente invento, se dio con la sorpresa de ver mi libretita plagada de piedras. Niña?!!!! qué has estado haciendo? me quedé muda. u omitiendo? seguí muda. O pensando? palidecí. O sea que la señora, soldada de cristo, pretendía invadir hasta el fuero más íntimo de una niña de 9 años. Aun hoy recuerdo ese episodio del oscurantismo religioso del catolicismo que una buena mujer, con toda su buena intención, vino a representar en toda su magnitud. Es que el infierno está empedrado de buenas intenciones dicen. No logro recordar sin embargo a santo de qué la compulsión por dibujar las piedras. Vagamente recuerdo la catequesis y la explicación del pecado original, ese que nos estampa la piedra con la que los católicos deberemos golperanos el pecho por el resto de nuestros días. Algo de eso debe haber sido. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa... siempre me rehusé a rezar el "yo pecador" y mucho más a golpearme el pecho, suficiente tuve con el calvario del cuadernillo dichoso. Sin embargo, eso no me hizo escapar del invento tan poco generoso, sigo dibujando piedras mentalmente, las que sólo logro borrar a veces al explorar otras alternativas espirituales. Aun así me queda una desconfianza visceral, algo debe haber detrás de cualquier oferta religiosa. Alguna treat or trick oculto o en letra chiquita al final del contrato. Por eso, siempre regreso al redil y sobretodo en fechas como ésta, amparándome en el dicho "más vale malo conocido..." desenpolvo mi cuadernillo mental a ver si logro encontrar más razones para dibujar flores.

jueves, 20 de marzo de 2008

alergia


tengo alergia


a las picaduras de insectos,

a los ácaros implacables de esta Lima húmeda y miserable

a los chistas racistas, clasistas, machistas y homofóbicos,

a los que los cuentan, a los que los celebran y a los que los consienten con cómplice silencio


a madrugar

a trasnochar

a madrugar después de haber trasnochado

a los aviones

a los hoteles de 3 estrellas

y al aire acondicionado


al polvo

a los perfumes baratos

a los billetes

y al talco


a los charlatanes

a la silicona, al bisturí

a los médicos, hospitales, consultorios, camillas y demás accesorios hospitalarios

(sobretodo los ginecológicos)


a esperar

a las colas, a los papeleos

al olor a gasolina, al tráfico, los micros y los microbuseros

también a los taxistas


a la ropa interior sintética

a la exterior brillante

a la comida chatarra

y a las uñas de acrílico


al plástico

al neón

al meón impune que riega las calles de Lima

y a las playas de Asia con sus casitas (casotas, cosotas) todas igualitas, perfectitas, huachafitas


a los malos modales en la mesa

y a los buenos modales en la cama

jueves, 13 de marzo de 2008

no tengo rostro


Soy una muñeca sin cara. Siglos de mezcla me han borrado el rostro. Yo misma he decidido mantenerlo así. No tengo nariz, ni boca, ni ojos, ni frente, ni pómulos ni barbilla, ni cejas, ni pestañas ni nada. Mi cara es un lienzo sin pintar. Mi cara es un espacio para crear, para re-crear. Mi cara es un universo incompleto, en formación, es una galaxia aun por explorar, la profundidad del mar donde nadie ha llegado aun. Toma un lápiz, dibújame, quiero unos labios bien gruesos, una nariz chata y ancha, unos pómulos planos y una frente prominente. Quiero ser negra. Ahora bórrame. Toma otro lápiz, pinta unos labios delgadísimos, una nariz aguileña unos pómulos agudos y una barbilla discreta. Quiero ser india. Bórrame otra vez. Toma otro lápiz, quiero ojos enormes, y una nariz recta, una boca mediana y una mandíbula cuadrada. Quiero ser blanca. Ahora borra todo. Quiero labios gruesos, nariz aguileña, ojos grandes y mandíbula pequeña. Vuelve a borrar, quiero labios finos, nariz gruesa, ojos rasgados y tez morena. Borra otra vez, vuelve a pintar. ¿Ya ves porque no tengo rostro? Soy todas y soy ninguna. Y tú, ¿cómo me ves?

martes, 11 de marzo de 2008

"Esito sería"


El tema intercultural me parece tan fascinante que estoy a punto de cambiarme de maestría. La Gerencia Social bacán, como instrumento de trabajo, como complemento en mi desarrollo profesional, como herramienta para el cambio que tanto urge en nuestro país. Pero (esta palabrita!), pero, pero, pero. Me está tentando la Maestría de Relaciones Culturales. Las relaciones interculturales han llamado mi atención desde siempre, aun sin saberlo. Desde la primera vez que llegué a la sierra a los 12 años, desde mi primer contacto con la pobreza, desde que escuché la primera palabra en otro lengua que no fuera la mía, desde que me dejé llevar por otros ritmos que no fueran el beat del corazón de mi madre, bum bum, bum bum, bum bum!. Me recorren por las venas estas ganas de aprehender TODO, los idiomas, los olores, los sabores, los colores, las expresiones, los silencios, las miradas, los gestos, el body language, cada manifestación del SER de una cultura.


No he viajado todo lo que querría, pero cada vez que viajo me impregno de un poquito de la esencia de los lugares que visito, y de su gente. Acabo de regresar de República Dominicana, no fui a la Cumbre de Río a pelearme con la sarta de ineptos jefes de estado que pueblan las casas de gobierno de nuestros emergentes países tercermundistas. Fui a participar en una conferencia de DOCs de Latinoamérica y el Caribe. Ese es mi título, no nobiliario por cierto. Soy una DOC, o sea, una Development Outreach and Communications Specialist trabajando para un oragnismo de desarrollo. Hay otr@s tant@s como yo, un@ por cada país de la región donde la pobreza sobresale como mástil de carabela surcando aguas tempestuosas. El paralelo me viene a pelo porque llegué a Santo Domingo sabiendo que la isla La Española fue la primera en la que Colón puso pie en tierra del Nuevo Mundo.

Los dominicanos se precian de ello, son graciosos, con sus eses suprimidas te van contando la historia, su historia: la primera calle, la primera catedral, la primera fortaleza, la primera torre, la primera prisión, etc. etc. Cual brasileros jactándose de la grandiosidad de su país “o mais grande du mundo”, los dominicanos claman ser los primeros en todo, bien por ellos. Los bolivianos con su modestia serrrrrana, por su parte, hacen gala de un dejo suavito (así dicen, no suavecito como nosotr@s), dulcecito, arrrrrrastradito (aunque no tanto como los colombianos) y te dicen todo en diminutivo. No son los primeros, ni los más grandes, pero sí los más cercanos a los peruanos. Los bolivianos tienen un dicho muy lindo, que refleja creo, algo de su personalidad. Como los peruanos, te dicen las cosas de forma figurativa, buscan giros idiomáticos deliciosos y llevan la práctica del diminutivo hasta extremos impensables. Por ejemplo: “esito sería” es la forma en que expresan que algo ya terminó, como el peruanísimo (o limeñísimo más bien) “ya fue”, sólo que mucho más suavito. También lo usan cuando quieren presentarte un trabajo terminado, cuando te van a cobrar, cuando se despiden, cuando dan por concluida una actividad, sea grande o pequeña. En uno de los paseos por Santo Domingo, la colega dominicana se apresuró aplicadamente a ilustrarnos sobre cuál fue la primera piedra que Colón pisó al llegar a América. Sin ofender, con cacha peruana le comenté, y sabes lo qué dijo? Ah, eso si no lo sé, me contestó. Dijo: “esito sería”, respondí. El boliviano y yo nos cagamos de risa. Complicidad inter-cultural, que le dicen.