jueves, 29 de mayo de 2008

Compinches


Dos amigos conversan mientras revelan sus secretas identidades, él, se corrige sobre la marcha, ella, se hace la desentendida, que no es tener sensibilidad de género andar preguntando si él dijo él cuando comentaba sobre su último ex.

Dos amigos ríen mientras confiesan sus cuitas de amor, ella dijo él en un tiempo pretérito que no especificó, y ese él no era el él actual por supuesto, con tanta sublimación hubiera podido serlo pero sólo en la imaginación.

Dos amigos beben mientras construyen relaciones imaginarias con seres imaginarios en condiciones imaginarias, ensayan fórmulas mágicas para crear parejas perfectas con balances perfectos en universos perfectos, él habla de un príncipe/toro, ella de un príncipe/rana.

Dos amigos salen de un bar plagado de borrachos, aún más borrachos que ellos, ella le pide que le guarde la espalda, que las metidas de mano están a la orden del día, él le ofrece cuidarle el trasero como escudero.

Dos amigos descubren que la química es alquimia y no arritmia y que viene en dosis exactas de olor, color, forma, tamaño, frecuencia y cantidad, que la receta la halla cada quien con cada cual y que los moldes no calzan a todos por igual.

Dos amigos se van a dormir cada uno por su lado en complicidad secreta y en secreta complicidad.

miércoles, 14 de mayo de 2008

mujer habitada


(desde que leí a Gioconda Belli...)

Habitemos el templo que nos ha sido otorgado
Ocupémoslo, tomemos posesión, invadamos
Abramos cada ventana, rompamos los candados de las puertas
Desenrollemos las alfombras, lavemos las paredes
Corramos los velos y levantemos las cortinas
Que cada paso marque cada espacio, seamos territoriales
Que nuestra risa retumbe en cada rincón y nuestro llanto

Decoremos el templo que nos ha sido entregado
Pongámoslo hermoso, renunciemos al minimalismo
Recuperemos el horror al vacío, cubrámoslo de obras de arte, de tapices
Desperdiguemos flores, pétalos, prendamos el incienso
Respiremos el aire diáfano de la casa habitada con sus corrientes de nostalgia

Habitemos el templo, decorémoslo, habitemos la casa, ocupemos el espacio
Tomemos posesión, recorramos descalzos cada pasillo,
Hagamos el amor en todas las habitaciones y en cada una,
Bailemos en cada salón y en el patio, rociemos el perfume del amor y del recuerdo
y así, impregnados de él y él de nosotros, abandonémoslo, dejémoslo tranquilo y quieto.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Cómo será...


Cómo será mi piel junto a tu piel

cómo será mi piel junto a tu piel

cardo o ceniza

cómo será…
(Chabuca Granda recompuesta)


El recuerdo de las sensaciones. Las sensaciones del recuerdo. Todo se mezcla. Leí que las emociones son los pensamientos llevados al plano físico. Un cuerpo estimulado que se eriza como cardo. Un cuerpo quemado que se deshace en cenizas. Cómo será…

Mi cuerpo piensa y cada poro emite una señal, cómo será… las manos se alucinan en vuelo, cómo será… el cuello pretende estirarse como jirafa, cómo será… mi eje/columna – vientre/centro se separan, cómo será… una pierna decide no seguir a la otra, cómo será…

Los hombros y las caderas juegan a la balanza descompuesta y reparten mi peso a su antojo, me descuadran, cómo será…

El ombligo se revela y recorre mi panza en busca de mejor posición, en sentido horario, en anti -horario, sube y baja, baja, baja… cómo será

La piel se camufla de cardo y el pelo de ceniza, las yemas de los dedos se resienten de tanta aspereza, cómo será…

La lengua quiere una cavidad para ella sola y manda a pasear a los dientes se acomoda y se apodera de mi boca, cómo será…

Los lunares ensayan trazos en mi piel y la pigmentación se altera, quedo tatuada de los pies a la cabeza, mis marcas se borran y mis botones se desabrochan, estoy toda expuesta, cómo será…

Así será…

domingo, 20 de abril de 2008

glosario del apego



Cachibache: objeto sin ningún valor material que se apodera de espacios vitales




Cachibachero: sujeto que acumula cachibaches a los que les otorga un valor simbólico




Closet: espacio para guardar cachibaches




Walking closet: closet amplio para que el (la) cachibachero(a) camine entre sus cachibaches




Azotea: cementerio de los cachibaches que perideron su valor simbólico




Minimalismo: tendencia post-modernista que asesinó al "cachibacherismo"




Horror al vacío: síndrome del que sufren los cachibacheros




Arquitecto/diseñador de interiores: terapeuta del cachibachero




Remodelación: terapia de choque aplicada por el arquitecto en casos graves de "cachibacehrismo"




Notas a pie de página:




  1. Antes de pensar en la terapia de choque, - que desgasta y cuesta caro- se recomienda pensar en las 3R, reciclar, reusar, recargar.


  2. En los espacios vitales que cada quien reserva para cada cual, nadie ni nada es imprescindible.


jueves, 17 de abril de 2008

libélulas


Las libélulas me recibieron en el trabajo, justo cuando pasaba la caseta de seguridad, era casi un enjambre, volaban alrededor mío como helicópteros enanos reconociendo un terreno. Sonreí y seguí caminando, despacito para no espantarlas, hubiera querido que me acompañen hasta mi escritorio, invadan mi cubículo y se posen en cada uno de mis papeles, adhiriéndolos a sus patas para luego esparcirlos por todos lados, liberándome.

No importa, no puedo pedir tal sacrificio a animalitos tan nobles que sólo aparecen como portadores de algún mensaje indescifrable o para anunciar una visita. No importa que ya no estén conmigo. No importa si permanecen donde los encontré. No importa si reciben o no a otras personas. No importa si esas personas les prestan o no atención. Sólo espero que no los espanten, que no traten de aplastarlos, que no les den de manotazos.

Las libélulas me siguen rondando la cabeza, han decidido acompañarme a pesar de lo hostil de este ambiente. No las veo pero las siento. Hay un zumbido de aleteo casi imperceptible que está logrando aligerar la carga.

viernes, 11 de abril de 2008

Mi segundo lento




No voy a escribir sobre el primero, ese fue irrelevante, no me movió ni un pelo. El segundo, ese sí que lo recuerdo, me movió algo más que las hormonas. Ya verán:




Corría otoño de 1977 y sonaba “baby come back” melosamente, ruidosamente, en el tocadiscos (sí probablemente era un LP) de mi prima. De pronto, uno, dos, tres pasos y estaba frente a mí, debí levantar la vista como 15 cms para hacer eye contact. Antes de que le dijera si o no, ya estaba rodeando mi cintura con sus brazos de maquisapa, me daba como tres vueltas.




Ay, ahora qué hago, eso de que los codos interponen distancia no iba a funcionar, además, tampoco quería que funcione. Entonces, brazos al cuello namá, qué se iba a hacer.




Primero, la temperatura, luego el olor, aunque casi al mismo tiempo, temperatura y olor, luego la textura de la ropa, luego la sensación de la piel del cuello, de los brazos, del rostro, de la barba incipiente, del pelo, después, pero más cerca, la percepción de los micro-movimientos, como 60 kilos de huesos acomodándose en 1.75 de estatura, que llevaban armónicamente 48 kilos contenidos en 1.60. La “L” con la “i” como diría mi mamá.




Un inglés mascado en mi oído derecho, como un susurro, baby come back, I was wrong, and I just can’t live without you pan, pan, pan!!!, la típica guitarra eléctrica del rock lento de los 70, ese que se dejó de bailar, no sé por qué extraña razón, si era tan rico!




Cuando abrí los ojos noté que no nos habíamos salido de la loseta donde empezamos a bailar, pero yo sentía que me había llevado de norte a sur, de este a oeste y que habíamos recorrido toda la línea ecuatorial a pie en los tres y algo minutos que dura la canción. Ahora me río, pero así fue, la sacuara que me estaba sacudiendo de esa manera se quebraba de tal forma que mi pelo casi tocaba el suelo en cada ir y venir, como muñecos porfiados que se balanceaban sobre su eje. Ese muchacho esmirriado, moreno, de ojos enormes y brazos de tenaza se llama Polo Gallo, aun lo recuerdo, con una infinita ternura.

jueves, 10 de abril de 2008

tengo un secreto...




Tengo un secreto que es un grito porque es tan obvio que no lo oculto sino que se oculta sólo por el prejuicio



Tengo un prejuicio insano que no me atrevo y que se vuelve amago de intolerancia aunque lo dejo en lo más profundo de mi garganta para no herir a los que amo y no me aman


Tengo un amor dolido que es casi herida y cicatriz y marca de cuanto encanta y que me aleja a fuerza de despedidas de sus hermosas fauces y de sus garras


Tengo las ganas locas amarradas y las manos atadas y la boca tapada y la piel desgastada y la mente bloqueada y la tortura a flor de ojos a flor de lengua a flor de oídos a flor de cama


Y dejo allí el prejuicio, la intolerancia cada vez que entre sábanas arrancas todas mis taras, borras todas mis cicatrices, desatas todas mis ansias, torturas, trituras, y restauras mis locas ganas.