jueves, 7 de agosto de 2008

él queriéndome tanto...




El queriéndome tanto y yo dejándome querer
él perdiendo la paciencia y yo haciéndosela perder
yo remando rio arriba, remando rio abajo, remando, remando
él anclado en la playa
yo regresando a la playa, yéndome de la playa, volviendo a la playa, dejando la playa
él tan harto, yo tan conchuda
yo acusándome tanto
él perdonándome otra vez
yo auscultándolo tanto y él disfrutándome tanto
casi no hay dos para el tango
hay tres, hay cuatro, hay cinco, hay seis
la king size se hace inmensa, se hace pequeña, crece, se achica, desaparece
él buscándome tanto
yo de tanto en tanto encontrándome, a su costado, encima, abajo, atrás
él dejándome ser
yo dejándonos ser

domingo, 3 de agosto de 2008

Concurso Blogs Peruanos, Estamos buscando a los 20 mejores Blogs del Perú
Páginas Amarillas

viernes, 25 de julio de 2008

así somos l@s peruan@s!!


La oficina se alborota. Preparativos de último minuto para el brindis de Fiestas Patrias.
Vengan de rojo, vengan de blanco, y no se olviden la escarapela, yo traigo pisco tu traes cancha y así armamos la fiesta chicha!
Siempre de última hora, así somos los peruanos.
Siempre buscando motivos para celebrar, así somos los peruanos.
Desempolven sus guitarras muchachitos del ayer, saquen lustre a sus cajones y despejen las gargantas. Valses, polkas y huaynitos, Azcues, Abelardos y Pinglos, todos a nuestro alcance, apretando un botoncito, que viva el youtube carajo!
Que vivimos del ayer, así somos los peruanos.
Que donde entran dos entran tres, así somos los peruanos.
El himno nacional en versión chill out, un raviol relleno con ají de gallina, el Grupo 5 de exportación, el chullo y el poncho en las pasarelas del mundo, de qué estamos hablando los peruanos? Hablamos el mismo idioma los peruanos? Y no me refiero a las lenguas y dialectos que nos convierten en la torre- de-babel- andino- amazónica- más- diversa- del- planeta- con- toques – afro- latino – andino – shipibo – asháninka – aymara – quechua – aguajún – mestizo – criollo - saltapatrás y ya ni sé qué más. Qué mensajes damos los peruanos? Una nación caótica que se ordena para enfrentar la globalización? Muchas naciones en busca de una identidad? De qué hablamos los peruanos?
Siguen los preparativos. Me han pedido que baile marinera. Es que no hay celebración sin baile. Así somos los peruanos.
Los discursos de rigor, y los rajes por supuesto, así somos los peruanos, mucho ruido y pocas nueces. Mucha fiesta y poco espíritu. Mucha risa y poca entrega. De compromiso ni pisca! Y de tolerancia, menos!
Pero pa’chupar juntos, ahh… yo te estimo, yo te aprecio, tu eres mi hermano del alma, mas cuando el trago mengua, si te ví, no me acuerdo.
Qué ironía y qué cinismo y cuánto protagonismo. Así somos los peruanos. Con nuestro choligud a cuestas, laisis y laidis, tulas y señitos, urracas, maracas y pitos. Y del fútbol, ni medio gol, pero harto laberinto en hoteles 5 estrellas y en sets de TV, qué circo!
Así somos los peruanos!
Igualito me preparo, me visto de rojo y blanco, me hago trenzas y me rayo escuhando marineras mientras canto a voz en cuello por toda la carretera.
Por qué? porque soy peruana, que chu… y salud!

viernes, 27 de junio de 2008

había una silla vacía


Había una silla vacía, como siempre. Pero ésta no era para ser ocupada por cualquiera. Después de todo, no es cualquiera el que deja una silla vacía. Una silla queda vacía cuando alguien se va, se nos va. Una silla vacía no es una silla sin nadie. Una silla vacía es una silla sin alguien. Aunque sea ocupada temporalmente por cualquiera, sigue siendo una silla vacía, porque cualquiera no es alguien. Cuando era pequeña y salía con mi padre, siempre había no una, sino muchas sillas vacías. Yo creía que él estaba un poco loco, medio zafado, porque insistía a los mozos que dejaran los cubiertos en esas sillas vacías. Hasta les hacía servir comida, a veces. Hasta les ponía copas y brindada con cada una, con cada silla vacía. Y así crecí. Con muchas sillas vacías crecí. No recuerdo en qué momento se borraron de mi vista, desaparecieron. Será cuando tuve mis propias sillas bien ocupadas por alguien, más alguien, más alguien, más alguien, más alguien y yo. Ahora, no quiero y no voy a ver más sillas vacías. Que no me las pongan en frente porque el que se fue a barranco perdió su banco. Mis sillas no admiten más comensales ausentes, nunca más.

jueves, 19 de junio de 2008

Te regalo una idea


Me gusta regalar ideas. Me vienen y me van, son volátiles, pero cuando logro agarrar una al vuelo, no la retengo mucho, la ofrezco. Las voy entregando por allí a quien las necesite. Creo que es lo que mejor sé hacer, tener ideas. No las maduro mucho, no las incubo ni las macero, sólo las suelto, fresquitas, tiernas, ligeras, fáciles. Quienquiera las puede aprehender, pueden apropiárselas, no cobro, ni intereses ni regalías ni reclamo derecho de autor ni maternidad alguna. No podría hacerlo, no me consta que sean originales, son probablemente el fruto de mi promiscuidad intelectual, de andar picando de todo lado, entusiasmándome con corrientes de pensamiento, enamorándome de autores y flirteando con teorías. No sé cuándo las engendré ni reconozco padre alguno, pero me alegra cuando son adoptadas y las veo florecer en otras mentes y plasmarse en la realidad gracias a otras manos.
Por eso me gusta regalar ideas, porque es lo que sé hacer y no me cuesta. Además hay algo de malicia debo confesar, no soy tan desprendida. Y es que cuando alguien las toma, vienen muchas más, por montones, y así no me quedo seca.

martes, 17 de junio de 2008

Qué redículo (sic) mami…


Bienaventurados los niños que no temen al redículo, se ríen de sí mismos y de los demás y van con sus deditos apuntando verrugas, cicatrices, calvicies, taras de toda índole sin clemencia y sin piedad. Qué desnudos nos presentamos ante sus ojos, que ven más allá de lo evidente. Qué vulnerables a su inocencia que nada se calla. A su naturalidad para preguntar acerca de cualquier cosa que les llame la atención con espontánea curiosidad y sin aparentar sabiduría.



Por andar de preguntona me he expuesto al redículo varias veces. Por hacerme la sabionda también. Como a los adultos sólo se nos permite comentarios inteligentes, debemos ponderar con sumo cuidado las oportunidades que tenemos de callar. No vaya a ser que les pase lo que a mí:


Les cuento, lo que me sucedió cuando entré a trabajar en la Embajada Británica. Resulta que un arquitecto super reconocido y de apellido rimbombante que por supuesto no puedo recordar, el que diseñó el Hotel Sheraton nada menos, llegó de invitado a una recepción en la residencia del Embajador. Como funcionaria de prensa y RRPP mi obligación era “mingle” o sea, mezclarme entre los invitados y fungir de anfitriona. No se pueden imaginar el stress que me causaba tener que “mingle” sin conocer a nadie a los 27 añitos. Bueno, igual, me lanzaba a la piscina de las conversaciones impostadas y forzadas en busca de algún incauto que se dignara seguirme la cuerda. Y así, me presenté con el distinguido arquitecto de apellido rimbombante cuyo nombre no puedo (ni quiero) recordar. Yo había leído en alguna parte que el Sheraton había sido levantado en el lugar donde alguna vez quedó la penitenciería de Lima. Inspirada por mis conocimientos generales, lancé el comentario más desatinado de mi vida. Así que usted remodeló la penitenciería para convertirla en es hermoso hotel, cómo hizo? El tipo, con justo enfado, me espetó que cómo me atrevía a insinuar que su hotel era una cárcel, y si no me dijo ignorante creo que fue más por apego a sus modales aristocráticos que por compasión a mi estupidez. Qué redícula, pero que cague de risa de mi misma, me libera reconstruir la escena y poder señalarme con mi dedito de niña traviesa. Así se aprende pues, a cocachos.

Pero con esa no me quedé curada. Ya trabajando en USAID tuve que visitar el Palacio de Torre Tagle para preparar una ceremonia de firma de un convenio. Toda una experta según yo en el trato con diplomáticos luego de más de 15 años en estos avatares, llego canchera y pregunto por mi contraparte. Un señor muy amable, qué casualidad, de apellido rimbombante que no recuerdo ni quiero recordar, me recibe con suma cordialidad y me hace pasar al Salón de Tratados. Se excusa porque la Marquesa de Torre Tagle no podrá estar presente, porque debió viajar para unas restauraciones. Yo le pregunto, y qué obras va a restaurar la Marquesa de Torre Tagle y el noble caballero me responde con una mueca que no quiero interpretar, “no, no va a restaurar, va a ser restaurada, la Marquesa de Torre Tagle es una pintura”, requeteplop!!!! Y allí me quedo yo toda expuesta con mi ignorancia sin saber qué decir. Y recurro ahora a mi dedito infantil a señalarme a mi misma como terapia lúdica para reconocerme en toda mi candidez y volver a reírme de mi misma, con perdón de la Marquesa.

Últimamente, más suelta de huesos, cuando no sé algo me callo, cuando lo sé a veces también, y espero la intervención del otro. Me permito ser visible cuando puedo aportar algo constructivo y no por simple afán de figuretismo, es que la vida enseña pues. Pero hay circunstancias, bueno hay circunstancias que te hacen pisar el palito…

En una playa del kilómetro cientoveintitantos de la Panamericana Sur, cuyas coordenadas me acuerdo perfectamente pero no voy a revelar, vive una pareja de amigos encantadores. Estos amigos encantadores nos invitaron a mi familia y a mí a pasar Año Nuevo a su encantadora playa donde se organizaba una encantadora fiesta. Llegamos temprano el 31 de diciembre y como corresponde a una señora que se respete (esa ni yo me la creo, jajaja) ofrecí ayuda a la anfitriona. Ella me dijo encantadoramente que ya todo estaba listo pero que en un ratito me llevaba al “club Jauja” para enseñarme la disposición de las mesas. ¿Club Jauja?!! Yo me emocioné por la inesperada diversidad y tolerancia cultural de aquella encantadora playa, realmente rompía todos mis esquemas pensar en la posibilidad de encontrar un club de provincianos en un lugar tan encantador como ese. Qué prejuiciosa Mabe, me dije a mi misma, debes otorgar siempre el beneficio de la duda. Y en esas disquisiciones estaba cuando la risa de unas encantadoras amigas de mi encantadora amiga me traen abruptamente de regreso a la realidad diciéndome, ajj Club Jauja, cómo se te ocurre, Club House, mamita, Club House, dónde crees que estás?!!! Redícula de toda rediculez, felizmente redícula, orgullosamente redícula, de ser tan desubicada y andar confundiendo lugares y personajes, me señalo a mi misma con mi dedito infantil, ay Mabe, qué redícula eres.

viernes, 13 de junio de 2008

Cosas que aprendí de mi padre:


A buscar en el diccionario
A hablar por teléfono
A saludar con amabilidad
A declamar (…érase una viejecita sin nadita que comer, sino panes, tortas dulces, leche, huevo, pan y pez…)
A bailar marinera limeña
A caminar con garbo
A amar la música criolla
A tomar el menestrón con aceite de oliva y queso parmesano
A picar, comer poquito muchas veces, nunca con las manos
A mezclar los sabores en el chifa
A p-r-o-n-u-n-c-i-a-r las palabras, saborearlas antes de decirlas y no simplemente dispararlas de mi boca como metralleta
Muchos sinónimos
Ninguna lisura (esas las aprendí después)
A no decir música negroide sino música negra
A conocer a Abraham Valdelomar a Sebastián Salazar Bondi a César Vallejo a Chabuca Granda y a Nicomedes Santa Cruz (entre otros)
A enamorarme de Lima (“La Horrible”)
La letra completa de José Antonio con todas sus estrofas (su himno)
A tener las manos pulcras
A dejar el baño desordenado (esto lo desaprendí ahora que soy madre)
A no soportar arrugas en los cuellos ni en los puños (esto es in-desaprendible)
A contar cuentos (… un cuento, intención muy sana me induce a contarte un cuento, si sale mal, pues lo siento, mas quien no arriesga no gana, a la luz de esta verdad iré al instante a la obra, bien sabe Dios que me sobra, innegable voluntad…)

Mi profesor de la clase de liderazgo dijo algo que me marcó: “todo lo que los padres nos enseñaron es correcto”. Haciendo este recuento, compruebo que es verdad. Todo correcto, todo con amor… todo correcto porque fue con amor…